La peluquería

Este ejercicio lo he cogido literalmente del blog «Artes Escénicas» de Fuensanta Muñoz, un trabajo que merece la pena conocer.

Se realiza en grupos de cuatro o cinco participantes. Se les permite tener una preparación previa de diez minutos, para repartir papeles y crear el espacio. Las condiciones son las siguientes:

1. Uno/a es el peluquero o peluquera. Los demás son clientes.

2. Entran a la peluquería cliente por cliente y piden un determinado servicio: corte de pelo, permanente, afeitado, lavado, etc.

3. El peluquero/a realiza el servicio (memoria sensorial, no olvidarlo), pero mientras tanto no deja de hablar, ni un segundo, no puede detenerse, diga lo que diga el cliente, pase lo que pase.

4. Cuando entra el siguiente cliente ocurre lo mismo, pero el peluquero/a toma el tema donde lo dejó y continúa su trabajo sin dejar de hablar ni un momento.

5. Hay que crear los diferentes personajes y sus reacciones particulares: resignarse, hablar más que el peluqiero/a, rebelarse, marcharse sin pagar, etc.

6. Es necesario insistir previamente en la idea de que no se trata de representar de modo naturalista una peluquería, sino de realizar un ejercicio de memoria sensorial por parte de ambos y de realizar una situación límite.

Cuando esté todo preparado, comienzan las improvisaciones por parte de cada uno de los grupos. Serán unas cuatro improvisaciones para un grupo de veinte alumnos más o menos. Los demás son espectadores y finalmente ejercen la crítica del trabajo de sus compañeros.

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