Konstantin Stanislavski (1863-1938)

   Konstantin Stanislavski nació en Moscú en 1863, hijo de una actriz de origen francés y de un industrial. Subió al escenario por primera vez cuando aún era un niño y toda su vida giró en torno al teatro.

   Su formación juvenil fue encaminada al canto con el fin de dedicarse a la ópera, siempre dentro de un contexto teatral muy clásico. Muy pronto se da cuenta de que sus intereses van por otro camino y se une a un grupo de jóvenes interesados en un teatro más moderno, menos encorsetado; juntos fundan la Sociedad de Arte y Literatura.

   En 1885 ve en Moscú las representaciones de la Compañía de los Meiningen, compañía teatral dirigida por el duque Jorge II de Sajonia-Meiningen. Una de las primeras compañías en las que aparece de manera clara la figura del director de escena como aglutinador de todo el montaje escénico. Otro de los aspectos que interesó a Stanislavski fue la importancia que esta compañía daba al trabajo colectivo frente al divismo de los primeros actores y actrices del teatro convencional.

   En 1897 conoce a Vladimir Ivanovich Danchenko, actor, y con él inicia la fundación del Teatro de Arte de Móscú. Los dos tienen la idea clara: se trata de acabar con los principios que dominan el teatro: el individualismo de los actores, la exageración, la retórica vacía… en una palabra, la falsedad. Se trata de hacer un teatro más cercano, más “verdadero”. En el Teatro de Arte Stanislavski realiza la labor de maestro, director de escena y actor. Danchenko se dedicó más a tareas administrativas.

   Inician sus trabajos en otoño de 1898 en un pequeño teatro de Moscú con una obra de Alexis Tolstoi. El público aceptó la propuesta y el éxito les acompañó desde el principio. Una buena parte de este éxito se debía a la selección cuidadosa de textos, muchos de Chejov y de Ibsen, que admitían el estilo interpretativo que enseñaba Stanislavski.

   Las giras por todo el mundo supusieron un doble éxito: el que obtuvieron las propuestas escénicas del Teatro de Arte y el que obtuvo la propuesta interpretativa que fue asumida por numerosas escuelas de actores del mundo entero. Murió en Moscú en 1938.

   Además de su trabajo como actor y director, tenemos que destacar la importancia de su tarea como pedagogo, como formador de actores. Para ello, elaboró a lo largo de los años una teoría que fue evolucionando y que se conoce en el mundo teatral como “el método” por excelencia.

   Una idea dirige toda la tarea de Stanislavski: hacer un teatro que llegue al público y que éste lo perciba como algo cercano, posible, realista… Para lograr este objetivo investiga, prueba y pone por escrito sus experiencias en tres obras: Un actor se prepara (1936), La construcción del personaje (póstuma, 1948) y Mi vida en el Arte.

   Resumiendo mucho, podemos decir que “el método” se basa en una serie de herramientas que el director da al actor para que consiga una interpretación lo más cercana posible a la realidad. Se resumen en que el actor presta su cuerpo, su voz y sus emociones al personaje y, para ello, debe convertirse en un instrumento eficaz a través de una serie de pasos:

  1. Relajación. Se trata de que el actor encuentre un estado de completa libertad mental y física. Para ello utiliza ejercicios que lleven al actor a un estado de disponibilidad para que entre en él el personaje.
  2. Concentración. El actor, en estado de relajación, se mantiene atento a todo lo que sucede a su alrededor. No debe hacer como que escucha, debe escuchar realmente, como si no supiera qué va a suceder en el escenario. El estado de concentración es el único que le permite incorporar lo que sucede, es decir, actuar de una manera realista.
  3. Las circunstancias previas. Sabemos de los personajes lo que quiere el dramaturgo que sepamos, a través del texto o de las acotaciones. Es tarea del actor llenar los huecos que pueda haber en la biografía, en las circunstancias previas, de manera que los personajes se vayan llenando de matices, de subtexto.
  4. El objetivo/superobjetivo. El actor debe saber por qué hace cada cosa en cada momento. ¿Qué pretende el personaje al ponerse de pie? ¿Por qué aparece nervioso? ¿Qué le lleva a colocarse en tal zona del escenario? Todo debe tener un objetivo. El actor debe huir de “hacer por hacer”. Cada pequeño objetivo que pretende el personaje va conformando el superobjetivo que marca la trayectoria del personaje a lo largo de la obra. 
  5. El “si”. ¿Qué pasa si…? Es la pregunta hipotética que todo actor debe plantearse para buscar su motivación interna. Hace que el actor se ponga en la situación del personaje.
  6. Memoria emocional y afectiva. Stanislavski propone que el actor busque en su propia memoria afectiva las emociones que debe “prestar” al personaje. Este es uno de los aspectos más controvertidos de la teoría de Stanislavski, teoría que él mismo revisó y explicó en distintas ocasiones.

   Precisamente fue la revisión de este último elemento lo que le llevó poco a poco a ir elaborando el “Método de las Acciones Físicas” que sigue el proceso contrario: es la acción concreta la que lleva al actor a una disposición anímica para interpretar al personaje. Stanislavski justifica este cambio porque la búsqueda de la memoria emocional obliga al actor a encerrarse en sí mismo y eso dificulta la relación con el resto de los personajes.

   El método Stanislavski se ha utilizado en todo el mundo y ha sufrido numerosas adaptaciones y refundiciones. La escuela más famosa es la fundada en EEUU por Lee Strasberg, quien trabajó como Profesor y Director artístico del Actor’s Studio desde 1949 hasta su muerte en 1982. Strasberg había tenido ocasión de ver los montajes del Teatro de Arte de Moscú y había estudiado con Richard Boleslavski, miembro del Teatro de Arte quien decidió quedarse en EEUU tras una gira.

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