«Como todos los días» de Virginia Guarinos

El escenario estará provisto de lo mínimo necesario para representar que es el dormitorio de una persona joven. Al menos contará con una cama vestida con su ropa correspondiente y una mesita de noche en la que habrá un despertador y una lamparilla. La iluminación será la misma durante toda la pieza, la de luz blanca. Suena el despertador. En la cama se mueve un bulto bajo las ropas. Aparecen unos brazos desperezándose espectacularmente, acompañados de un sonoro bostezo.

PERSONAJE.- Como todos los días, comienza una dura jornada para este pobre mortal (Se destapa, bosteza y se despereza. Sigue en la cama a medio incorporar. Por supuesto, va en pijama) No es que me queje, pero ¡cuánto me gustaría que fuera sábado! Estaría aquí hasta que mi madre viniera con la escoba a levantarme. En fin... ya llegará. (Termina de destaparse. No se levanta. Se sienta en la cama) Por si fuera poco, tengo que aguantar esta noche a mis padres. Como es el aniversario de boda, tenemos que cenar todos juntos y poner buena cara a los invitados. Hoy no importa que mi hermano sea un sinvergüenza, ni que mi abuelo esté muy enfermo, ni que mis padres en realidad no se aguanten. Y encima tengo que guardar la compostura y no tocar los alimentos con las manos. (Imitando otra voz) ¡Qué chicos más educados! Es que sois una familia ideal (Con su propia voz) Ideal. Sí, sí...

    Me parece que esta tarde por lo menos me fugo a tomar una copa con la gente. A ver si cojo fuerzas para después. De paso llevaré el libro que me pidieron prestado hace un mes. Ya es hora, van a decir que no tengo palabra. Al fin y al cabo es la verdad. (Pausa)

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